El pesado silencio en el patio era sofocante. Cientos de ojos estaban fijos en la espada de madera clavada verticalmente en la tierra.
El rostro de Gabriel se convirtió en una máscara de pura y aterradora furia. Sus ojos brillaron con un carmesí oscuro y peligroso, y un gruñido bajo y atronador surgió de su pecho, haciendo vibrar la piedra bajo sus pies.
—Roxie —siseó Gabriel, su voz descendiendo a un registro mortal—. ¿Te atreves a desafiar a tu Luna? Retrocede antes de que te obligue a hacerl