Después de que terminó la fiesta, regresamos al hotel. Las luces de la ciudad brillaban en el exterior, pero no las miraba. Mis ojos solo estaban fijos en Luca, sentado a mi lado, con el rostro aún ligeramente sonrojado por el vino, con la mirada aún brillante por el baile de antes.Tomé su mano. Se giró y sonrió.—¿Aún quieres bailar? —preguntó.—Te quiero a ti.Se sorprendió. Rara vez hablaba así, pero esa noche no quería fingir. Quería que supiera lo que sentía.—Hablo en serio. Te quiero a ti —dije.No respondió, pero su mano apretó la mía con más fuerza.Llegamos al hotel. Luca me ayudó a bajar del coche. Caminamos hacia el ascensor, tomados de la mano. Podía sentir los latidos de su corazón, o quizás eran los míos.Dentro del ascensor, Luca me miró.—¿Estás segura?Asentí. —Estoy segura.Presionó el botón de nuestra planta. El ascensor subió. Nos quedamos allí, mirándonos, cada vez más cerca.Cuando la puerta del ascensor se abrió, Luca me tomó de la mano y me sacó. Caminamos rá
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