Tres días después de que Luca se fuera, empecé a sentir algo extraño.Al principio no me di cuenta. Quizás porque estaba demasiado ocupada disfrutando de mi libertad: despertarme sin presión, pasear por el mercado sin Luca a mi lado, charlar largamente con mi padre sin interrupciones. Pero poco a poco, ese presentimiento fue surgiendo, como si hubiera ojos mirándome desde detrás de las paredes.La primera vez lo sentí mientras me duchaba. De repente me giré hacia el espejo, y por un instante sentí que algo no estaba bien en el rincón del techo del baño, pero lo ignoré. Quizás solo era una sombra, pensé, o cansancio.La segunda vez, cuando estaba tumbada en la cama leyendo un libro. Miré la lámpara del techo y, por un instante, vi un pequeño destello rojo, muy pequeño, casi imperceptible. Pero cuando parpadeé, desapareció. Negué con la cabeza, mis ojos debían estar cansados.La tercera vez, mientras cocinaba en la cocina con mi padre. Me giré hacia el armario superior y vi un pequeño a
Leer más