Capítulo 29Las manos de él se deslizaron lentamente por los muslos de ella.— Están más grandes… — murmuró ronco, con la respiración entrecortada.Levantó el camisón despacio y, cuando la visión de sus curvas apareció ante él, se detuvo un instante, arqueando una ceja con una media sonrisa.«Qué culo tan grande…», pensó, impresionado. «¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?»Con un gesto decidido, sujetó la braga de ella y la bajó con firmeza. Acercó el rostro, dejando escapar un susurro provocador:— Despierta, dormilona…Con cuidado, le separó las piernas, revelando lo que tanto deseaba. La poca claridad no le permitía ver en detalle, pero eso importaba poco. En ese instante, el tacto era todo y era suficiente para incendiar cada fibra de su cuerpo.Besó el interior del muslo de ella, inhalando el perfume de su piel. No era el mismo aroma de antes, era otro, más intenso, que lo excitaba aún más.— ¿Cómo consigues ponerme tan encendido? — murmuró, con voz ronca.Deslizó la lengua por s
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