CAPÍTULO 4: DEVÓMAME, PAPIPUNTO DE VISTA DE SIDNEYLo intento, obligando a mis dedos a moverse al ritmo que él marca, en lugar del ritmo frenético que mi cuerpo anhela.Círculo. Círculo. Círculo.Mis caderas quieren moverse bruscamente, rozarse y buscar más presión, pero me obligo a ir despacio, me obligo a obedecer.—Eso es —dice, y ahora hay un tono áspero en su voz, como si estuviera conteniendo algo, como si verme le afectara más de lo que quiere admitir—. Ahora un poco más rápido. Solo un poco.Acelero el ritmo y el placer comienza a intensificarse, volviéndose más profundo y fuerte; esa familiar opresión en mi interior se transforma en algo más concentrado e intenso de lo que jamás había sentido antes."¿Sientes eso?" Su aliento cálido roza mi oreja, y ahora puedo olerlo, no el olor rancio de la camisa, sinoa él, real, vivo y tan cerca que podía girar la cabeza y besarlo. "Así es como un hombre toca a una mujer. Aprendiendo cada gesto. Encontrando lo que te hace temblar."Sollo
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