CAPÍTULO 4: DEVÓMAME, PAPI
PUNTO DE VISTA DE SIDNEY
Lo intento, obligando a mis dedos a moverse al ritmo que él marca, en lugar del ritmo frenético que mi cuerpo anhela.
Círculo. Círculo. Círculo.
Mis caderas quieren moverse bruscamente, rozarse y buscar más presión, pero me obligo a ir despacio, me obligo a obedecer.
—Eso es —dice, y ahora hay un tono áspero en su voz, como si estuviera conteniendo algo, como si verme le afectara más de lo que quiere admitir—. Ahora un poco más rápido. Solo un