CAPÍTULO 1: ATRAPANDO EL ESPECTÁCULO DE LA LECHE DE MAMÁ
PUNTO DE VISTA DE CHAD
Soy Chad Thundercock, tengo diecinueve años, mido un metro noventa y tres de puro músculo, las venas se me marcan como cables bajo la piel bronceada y tengo una polla monstruosa de treinta centímetros de largo y veinte centímetros de circunferencia que ha sido la perdición de todas las chicas de las hermandades universitarias.
Pero ninguna de ellas, ninguna, se compara con el sueño erótico andante al que llamo madra