Zack contiene un jadeo.Sus manos se vuelven puños, fieros y celosos, incendiando su instinto de protección. Su instinto de alejarla de cualquier intruso.Frente a él se encuentra un hombre fuerte, imponente y bravío.Las marcas en su cuerpo muestran la fortaleza de aguantar el dolor, y a pesar de que le duele, piensa con una claridad asfixiante.“Sí, él es el tipo de hombre que podría atraerla.” Y eso, más que dolerle, lo frustraba porque le hacía ver que podía perderla, que ese macho podría llevarla lejos.“No.” piensa, aún sintiendo que el tiempo se congela y el suelo comienza a abrirse bajo sus pies.— La indicación…Él se gira, observando a Leonardo que lee en la mirada, rabia, fervor, odio.— La indicación era traerlo para ver si debe seguir respirando. Bueno, no encontré lo que esperaba— declara Leonardo, girándose para continuar como guardián, silencioso e impasible.Zack hincha su pecho.— ¿Tú eres Arlo?— Cuestiona, con voz fuerte, con voz grave.El hombre se tensa, haciend
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