El tono de voz de Kael era sutil, relajado, incluso íntimo.El calor de su aliento acaricio el rostro de Karen haciendo que dé un paso hacia atrás.— Yo no quería interrumpir…— Susurra Karen rompiendo el contacto con él, su estómago se encoge y se gira en todas direcciones.— No, lamento esa presentación tan osca, tan horrible, creo que ya lo notaste pero… soy diferente, pero siento curiosidad por ti.— ¿Qué tendría de curioso?— pregunta ella— Solamente soy una hembra que está en este castillo y tengo una función que cumplir,— declara Karen, observando a Kael, que la mira como si fuera un objeto antiguo difícil de encontrar, uno que debía descifrar, aprender a utilizar y aprovechar a su favor.Solo ese pensamiento seca su garganta.— ¿Qué es lo que tienes, Karen? ¿Qué te hace diferente?Ella cierra los labios.No iba a decirle que ella era la mate destinada del rey.No iba a decirle, esa era la orden directa de Zack y no pensaba romperla.— Lo lamento, Alfa. Solo debo retirarme. Ya f
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