Karina
Mi corazón se hundió en el fondo de mi estómago en el momento en que pronunció esas palabras.
—¿Qué? No, no.
Atlas escupió más sangre, haciendo que todos se pusieran de pie, incluyéndome a mí. Me apresuré hacia él, intentando sujetarlo cuando me empujó.
—Sal. —Escupió más sangre, esta vez los guardias a su alrededor corrieron en su ayuda mientras yo me quedé ahí en total consternación, viéndolo ahogarse, sus ojos saliéndose de sus órbitas y venas extendiéndose por toda su cara y manos.
M