Capítulo 2Punto de vista de CalebMe desperté con la voz suave y vacilante de Nora que llegaba desde la cocina. Esa voz siempre me sacaba de quicio.—¿Caleb? El desayuno está listo.Me di la vuelta y entrecerré los ojos para mirar el reloj. Eran las 7:52 de la mañana.—¡Maldita sea, Nora! —rugí, tirando de un tirón las sábanas. Salí furioso al pasillo en calzoncillos y la encontré de pie junto a la mesa del comedor, sosteniendo una cafetera. Sus ojos se abrieron como los de un ciervo asustado.«¿Por qué no me despertaste a las seis?», le espeté, invadiendo su espacio y elevándome por encima de ella. «¡Tengo un imperio logístico que dirigir y me dejas dormir hasta tarde como si fuera un anciano jubilado! ¿Tienes idea de todo lo que tengo que hacer antes de la gala de mañana?».—Yo… pensé que necesitabas descansar —tartamudeó, dejando el café sobre la mesa con manos temblorosas—. Dijiste que ayer tuviste un día largo.—No pago la hipoteca con «descanso», Nora. La pago con trabajo duro,
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