La fría noche se volvió cálida con la entrega y la pasión de los esposos. No dejaban de recuperar el tiempo perdido, el tiempo que estuvieron separados y el tiempo que Katherina estuvo con la salud complicada por el embarazo de alto riesgo que tenía. — Rodrigo... — Jadeaba Katherina al sentir las caricias atrevidas de su marido. — Disfruta de lo que te hago, preciosa, me fascina escucharte gemir mi nombre. Las horas pasaron sin darse cuenta, hasta quedar satisfechos el uno del otro. Agotados, desnudos y abrazados, se quedaron profundamente dormidos. Su amor se hacía más fuerte conforme pasaba el tiempo (...) SEIS MESES DESPUES. Seis meses habían pasado desde que Yuri Romanov, había sido obligado a aceptar el camino que su padre había elegido para él. Seis meses que parecían años. El entrenamiento comenzó antes del amanecer del primer día y nunca volvió a detenerse. A las cuatro de la mañana, sin importar si llovía, nevaba o el viento helado cortaba la piel,
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