Valeria pasó las siguientes noches en un estado de supervivencia mecánica.Cada tarde, después de tocar el piano durante dos horas bajo la mirada atenta de Damián, se preparaba para la cena. Cada noche, después de la cena, tenía que contarle un nuevo detalle de su pasado con Alejandro. Damián quería saberlo todo: cómo se conocieron, cómo fue su primer beso, cómo fue la primera vez que hicieron el amor, cómo se sintió cuando descubrió las fotos falsas, cómo planeó su huida.Cada confesión era como arrancarse un pedazo de alma.La quinta noche, mientras estaban acostados en la cama, Damián le pidió que le contara cómo fue la noche en que decidió matarlo.Valeria se quedó en silencio durante varios minutos. Damián no la presionó. Solo esperó, acariciando lentamente su brazo con los dedos.—Estaba sufriendo mucho —comenzó ella finalmente, con voz apenas audible—. Los dolores eran constantes. Ya no podía dormir. Me miraba con esos ojos llenos de agonía y me suplicaba que terminara con su d
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