Los siguientes días estuvieron grises y empapados por la lluvia.Pero para el viernes, el cielo finalmente se despejó.Leticia llevó a Amaya de compras, decidida a renovarle por completo el guardarropa.—Mamá —dijo señalando hacia adelante—, hay una joyería allí. ¿Quieres entrar a mirar?Amaya siguió la dirección que señalaba Leticia y se quedó inmóvil un segundo.Solo con ver la fachada lujosa podía imaginar que todo dentro costaría una fortuna.—Ni siquiera uso joyas —respondió negando con la cabeza—. No desperdicies tu dinero. Ya me compraste demasiada ropa, eso es más que suficiente. Mejor volvamos a casa.Ella todavía no sabía nada sobre LV Entertainment.En su mente, Leticia acababa de salir de prisión; era imposible que tuviera mucho dinero. Honestamente, incluso la ropa le parecía demasiado, pero Leticia había insistido tanto en comprársela que no le dejó oportunidad de negarse.—Solo vamos a mirar —dijo Leticia con naturalidad—. Mirar no cuesta nada.Sabía perfectamente lo qu
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