Al instante—
todos en la mesa lo miraron.
Incluyendo a Leticia.
Amaya lo observó detenidamente y luego volvió la vista hacia Leticia.
Ese joven…
era absurdamente guapo.
Refinado. Elegante. Incluso más atractivo que los actores de televisión.
—Lettie… ustedes dos… ¿están saliendo?
—No—
empezó Leticia.
—Sí, estamos juntos —la interrumpió Santiago con total naturalidad.
Leticia frunció el ceño, lista para responder—
pero de repente, debajo de la mesa, él atrapó su muñeca.
Ella bajó la mirada.
Inte