Capítulo 1El gimnasio estaba envuelto en un casi total silencio, roto solo por el tintineo metálico de las pesas. Lena Harper se limpió el sudor del hueco de la garganta y mantuvo sus movimientos controlados, casi meditativos. Este era su santuario, el único lugar donde el ruido de su matrimonio fallido, sus amigos bienintencionados y sus propios pensamientos en espiral no podían alcanzarla.A sus treinta y cuatro años, había aprendido que la paz era algo que se robaba en pequeñas dosis, en horas robadas, en lugar de algo que se te daba libremente. Dos años después de firmar los papeles del divorcio, todavía cargaba con el peso de un matrimonio que había ido asfixiando lentamente su espíritu. Noches como esta —cuando el gimnasio se vaciaba y el mundo se quedaba en silencio— eran su única verdadera escapada. Aquí podía empujar su cuerpo hasta que su mente finalmente se callara. Aquí, nadie esperaba que sonriera, que explicara o que fingiera que estaba bien.
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