Calvin lo miró fijamente durante un largo momento, con los ojos buscando cualquier cambio en la postura de Silas. Finalmente, asintió brevemente. Silas no esperó a que lo despidiera; tomó su bolso y se alejó, sintiendo un escalofrío en la piel por la sensación de la mirada de Calvin clavada en su espalda.Calvin lo vio marcharse, con la mandíbula tensa. Sabía que Silas ocultaba algo, pero aún no lograba precisar qué era. Se giró hacia Darren, quien había estado observando el intercambio desde la distancia.—Tú eres Darren, ¿verdad? ¿El amigo de Silas?Darren hizo una inclinación rápida y respetuosa. —Bienvenido, mi señor. Sí, lo soy.Calvin sonrió, pero la sonrisa no llegó a sus ojos. Era la sonrisa de un hombre que había encontrado una nueva herramienta. —Necesitarás un lugar a mi lado en el futuro, Darren. Necesito lobos de ojos perspicaces como tú, que sepan observar y escuchar. Silas es un buen soldado, pero es demasiado leal a la persona equivocada.Los ojos de Darren se iluminar
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