Mirabel acababa de terminar de ducharse. Sentada frente al tocador, se secaba y peinaba el cabello.Un momento después, Kelvin entró en el dormitorio. Recién salido de su propia ducha, se veía relajado, aunque había una ligera pesadez en su expresión. Se sentó en el borde de la cama.Mirabel supuso que acababa de acostar a Theo.Siguió cepillándose el cabello, sintiendo la mirada de él fija en ella.-¿Has comido? -preguntó él.-Sí -respondió ella con una pequeña sonrisa-. Comí en casa de Ava. Lo siento, no estaba aquí cuando llegaste.Kelvin negó con la cabeza.-No pasa nada.Ella asintió y se echó el cabello sobre un hombro, dejando al descubierto la suave curva de su espalda. Alargando la mano hacia atrás, jugueteó con los lazos de su camisón, fingiendo que le costaban más de lo que realmente le costaban.Kelvin tragó saliva.-Déjame ayudarte.Ella sonrió.-Está bien.Él se levantó de la cama y se acercó. De pie detrás de ella, sus ojos se encontraron en el espejo antes de bajar la
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