Lucian yacía en la cama del hospital, con las manos entre las de Mirabel. Ella lo miraba fijamente, con ojos llenos de admiración y agotamiento, mientras acariciaba suavemente sus dedos, deseando que despertara.De pronto, su teléfono sonó, rompiendo el silencio. Miró la pantalla... era su madre. Con un pequeño suspiro, lo apagó. Su madre solo llamaba cuando necesitaba dinero. ¿Pero a las 12 de la madrugada? Eso era extraño.El teléfono volvió a sonar. Y otra vez.Mirabel dudó, pero finalmente contestó.-Hola, mamá -saludó con temor en la voz, preguntándose cuánto le pediría esta vez.-Mirabel, ven a casa ahora mismo. Hay un problema grave aquí -dijo su madre, con un tono inusualmente ansioso.A Mirabel se le aceleró el corazón. -¿Qué pasa exactamente?-Solo ven a casa.-Es medianoche, mamá. ¿No puede esperar hasta mañana? -preguntó, mirando preocupada a Lucian.-Por favor, date prisa -insistió su madre antes de colgar.Mirabel se quedó mirando el teléfono un momento, inquieta. Volvi
Leer más