Ava respiró temblorosa mientras el hombre más joven hundía el rostro entre sus muslos, devorando su clítoris como si su vida dependiera de ello.-Ahh, joder... Nolan, no deberíamos estar haciendo esto. Por favor, Nolan -gimió ella, con la voz temblorosa.Él agarró sus pechos, pellizcando sus endurecidos pezones entre los dedos, retorciéndolos y estimulándolos con la presión justa.-Shh. Te encanta. Eso es lo único que importa -gruñó-. Te follaré como me dé la gana. Eres mía.Perdida en el placer de su lengua, Ava abrió más las piernas, descarada como una perra en celo. Sus dedos se enredaron en el cabello de él mientras movía las caderas con desesperación contra su boca.Entonces, atravesando la bruma del placer, un timbre agudo irrumpió.Nolan levantó la cabeza y la miró directamente a los ojos. -Contesta el teléfono, Ava.Eso fue lo último que escuchó antes de despertarse sobresaltada.Su corazón latía con fuerza contra sus costillas mientras se incorporaba en la cama. El teléfono
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