El señor Óscar se quedó en silencio por un par de minutos, actuaba de una manera que daba miedo. Se paseaba amenazante alrededor de ella con un puñal brillante en la mano.—No, espérate. Aunque, pensándolo bien, es mejor que ya no estén casados como tú dices, así yo te puedo llevar a vivir conmigo y luego nos casamos y no tendremos ningún inconveniente. ¿Qué dices? —propuso. Madison no podía creer lo que ese hombre estaba insinuando, hasta se estremeció del miedo que le causa de solo imaginarse casada con ese tipo.—Estás loco si crees que yo me iré contigo, viejo rabo verde. Desde mi infancia te odio por lo que me hiciste en la empresa donde mi abuelo trabajaba.—¡Ja, ja, ja, qué rico que aún recuerdes eso, mi princesa, no sabes cuánto disfruté ser el primero en penetrarte y quitarte tu virginidad! Estabas tan estrecha que… de solo recordarlo, mi pene palpita deseoso de volver a probarte. ¿Sabías que el abuelo Ferreira se enteró de que fui yo quien te abusó sexualmente?—Tú estás ma
Ler mais