Zachary se había visto obligado a enfrentar a todos los prisioneros al mismo tiempo. Cuando el combate comenzó, todos comprendieron que, mientras el Alfa permaneciera con vida, ninguno tendría posibilidad de sobrevivir, de modo que concentraron todos sus esfuerzos en abatirlo.Se lanzaron sobre él desde distintos ángulos intentando derribarlo, mientras una sucesión incesante de garras y colmillos buscaba desgarrar su resistencia.Aunque Zachary era un guerrero formado para la guerra, la diferencia numérica terminó por hacerse notar. Las embestidas se sucedían sin darle un solo instante de descanso; una mordida alcanzó uno de sus hombros, otra se cerró sobre su costado, varias garras abrieron profundos surcos a lo largo de su espalda y de sus patas delanteras.La sangre comenzó a deslizarse por su pelaje, empapando la arena bajo sus patas, mientras los prisioneros procuraban inutilizarle las extremidades, convencidos de que, si lograban fracturar alguno de sus huesos, podrían convertir
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