Zachary se pasó los dedos por la lesión oculta entre su cabello. La herida que Somalia le había hecho con la estatuilla había dejado de sangrar, aunque todavía le palpitaba.—Tu hija no tiene nada que hacer en esta mansión —señaló él—. La próxima vez que vengas, hazlo sin ella. A quienes convoqué fue a los deltas de Norval, y permito que algunos traigan a sus hijos varones porque, tarde o temprano, ellos heredarán sus responsabilidades y terminarán colaborando conmigo en asuntos del Clan. Las hijas no desempeñan ningún papel en estas reuniones, no tienen razón para permanecer aquí, salvo que sean mis amantes.Dentro de Norval, convertirse en amante del Alfa no era motivo de vergüenza ni de desprestigio; muchas familias incluso lo consideraban un privilegio. Sin embargo, para un Delta aquello distaba mucho de ser el futuro que imaginaba para su hija.Como casi todos los altos mandos del Clan, siempre había albergado la esperanza de verla convertida algún día en la esposa del Alfa, no e
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