C183: UN HIJO NO REEMPLAZA A OTRO.
Somalia se quedó contemplándolo, callada. No respondió ni mostró el menor indicio de lo que estaba pasando por su mente.
Sabía que su silencio era mucho más poderoso que cualquier contestación apresurada, porque cada segundo que dejaba transcurrir hacía que la incertidumbre creciera dentro de Zachary.
Quería que esa espera lo consumiera lentamente, que la expectativa le comprimiera el pecho, que la esperanza le revolviera las entrañas y que la ansiedad terminara desgastándolo desde el interior.