El carraspeo de Camilla hizo que Marcella la mirara de reojo. Desde hacía un rato, el ambiente en la mesa no era el habitual, pero a Marcella no le importaba. Aunque no tenía el menor apetito por la comida servida, su cuerpo necesitaba alimento. Por alguna razón, la noche anterior, por primera vez desde que se confirmó su embarazo y comenzó a experimentar los primeros cambios físicos, sintió un dolor tenso y una profunda incomodidad en el vientre; hasta entonces, no había tenido motivos para preocuparse.A pesar de todo, de la boca de Marcella no saldría ninguna queja, especialmente después de lo que Dante le había dicho cara a cara. Con una audacia increíble, su esposo había pronunciado palabras que la hicieron estallar de rabia, provocando que ella le cruzara el rostro con una fuerte bofetada. Sin importarle si Dante montaba en cólera, Marcella simplemente abandonó la ha
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