—¿Para qué vino tu exsuegra a hablar contigo, Luciana? —preguntó Wilna en un susurro, cuidando de no distraer a Luciana, quien mantenía la mirada fija en el escenario principal.—Lo de siempre, hablar como si tuviéramos una relación de lo más cercana —respondió Luciana con una leve sonrisa—. No sé de dónde sacó la información, pero sabe que estoy embarazada de Dante.—¡¿QUÉ?! —exclamó Wilna, incrédula. Su tono de voz fue lo suficientemente alto como para que las personas de las mesas contiguas se giraran a mirarla con extrañeza. Wilna se cubrió la boca de inmediato, haciendo una mueca de vergüenza, pero enseguida volvió a concentrarse en Luciana—. No estás bromeando, ¿verdad?—¿Tengo cara de estar bromeando? —replicó Luciana, sin perd
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