Rowan enmudeció. El rostro se le quedó completamente pálido y un dolor agudo lo golpeó, no solo en el cuerpo, sino en lo más profundo del corazón. Aunque ya había recibido la noticia de labios de su padre, escucharla directamente de Luciana provocó que una culpa abrumadora se cerniera sobre él con mayor ferocidad. "Luciana", murmuró, con la voz ahogada por el impacto emocional. "Lo siento tanto... de verdad, lo siento muchísimo...". Cerró los ojos con fuerza y las lágrimas que tanto había intentado retener terminaron por desbordarse. Rowan lloró en silencio, con la mano herida temblando, incapaz de hacer nada para consolar a la mujer que sollozaba frente a él. "Peróname... peróname... debí haber hecho algo...", balbuceó con la voz gangosa por el llanto.A Luciana la sorprendió ver a Rowan llorar. Hasta entonces, el hombre que siemp
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