La mesa comunal los acogía a todos.No por diseño, no por ningún arreglo formal ni protocolo de asientos. Las dieciséis familias del asentamiento más el personal de la finca más Adira, Erwin, Carlo y Nara, todos en la misma mesa larga en medio del valle, con la mañana cálida y la cámara visible en el extremo oriental, su arco completo y su aire tibio moviéndose aún de manera constante hacia el aire abierto.Me senté en mi lugar habitual, en medio del lado largo.Valentina estaba a mi lado con la cualidad que tenía en cada reunión, enteramente ella misma, sin modificarse ni actuar, la misma Valentina en cada sala y en cada ocasión.Observé la mesa.Observé cómo se movía y se asentaba y encontraba su ritmo, el ritmo específico de una reunión que se ha congregado correctamente, con todos los que debían estar presentes, sin que nadie gestionara la ocasión porque la ocasión no requería gestión.Observé cómo se movía Floriana por la escena.Venía del arco con la cualidad que tenía después d
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