POV AmaraDespués del almuerzo, el silencio de la mansión parecía extenderse por kilómetros. El sonido de los cubiertos había cesado, los pasos de los empleados se disiparon por el pasillo y yo me quedé allí, sola, con el eco de mis propios pensamientos.Killian se había marchado a toda prisa después de lo ocurrido con la alarma y yo intentaba ocupar el vacío que dejaba cada vez que la puerta se cerraba detrás de él.Quedarme quieta solo alimentaba mi mente. Y la mía, últimamente, era un campo minado.Entonces decidí caminar.Subí las escaleras, sin un destino fijo, guiada únicamente por el instinto. La mansión era antigua, llena de puertas que crujían y aromas de madera pulida. Ya había explorado casi todo, la biblioteca, el jardín interior, incluso el pequeño taller de pintura del segundo piso, pero había una puerta, discreta y cerrada, al final del pasillo más alto.Hoy, quizás por primera vez, estaba entreabierta.La curiosidad me atrajo como un imán. Toqué el picaporte con vacila
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