*Perspectiva de Dennis*Clara estaba pegada contra su modesto sedán, su cuerpo un escudo rígido sobre Elena, quien se había vuelto a quedar dormida contra su hombro. Sus ojos, abiertos de par en par y aterrorizados, se clavaron en los míos mientras yo hacía rodar el llavero metálico entre mis nudillos.—Aléjate de mí, Dennis —susurró, su voz una frágil hoja de afeitar cortando el silencio del sótano—. Te juro por Dios que si la tocas, voy a gritar tan fuerte que toda la ciudad me escuchará.—No tengo ninguna intención de tocar a ninguna de las dos, Clara —dije, con una voz suave, tranquila y perfectamente conversacional. Retrocedí un solo paso, dándole espacio, dejando caer los brazos con soltura a mis costados para demostrar que no representaba una amenaza física.—De hecho, si de verdad deseas salir por esas puertas ahora mismo, no te lo impediré. Los guardias del perímetro ya han recibido instrucciones de retirarse.Clara parpadeó; un destello de profunda confusión quebró su pánico
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