—Valeria... no te vayas.La voz de Adrián llegó detrás de mí justo cuando mis ojos seguían buscando a Marco entre los últimos invitados que abandonaban el salón. Me detuve de forma instintiva y, antes de que pudiera dar un paso más, sentí sus dedos cerrarse suavemente alrededor de mi brazo.Aquello consiguió que mi corazón volviera a acelerarse. Permanecí inmóvil observando el lugar por donde Marco había desaparecido mientras intentaba recuperar algo de claridad entre todo el caos que aquella noche había dejado dentro de mí.—Quiero hablar contigo.Levanté la vista al darme vuelta y me encontré directamente con los ojos de Adrián. Alexander Armand y los inversionistas ya no estaban allí. Los fotógrafos también habían desaparecido y el salón comenzaba a vaciarse poco a poco.Por primera vez desde el beso no había cámaras, ni periodistas, ni invitados observándonos desde la distancia. Ya no existían excusas detrás de las cuales esconderse ni interrupciones capaces de posponer aquello que
Leer más