SARAHAquello era un lugar oscuro. Muy oscuro, y me daba escalofríos. Se me erizaron los pelos de todo el cuerpo mientras una oleada de frío me invadía como una marea. Tenía miedo. ¿Dónde estaba? Curiosamente, no estaba atada ni amordazada. Podía moverme y hablar con total libertad, pero no se veía a nadie. O quizá alguien se estuviera escondiendo entre las sombras, observándome mientras yo intentaba entender qué estaba pasando.«¡Hola! ¿Hay alguien ahí?», grité, escudriñando todo el lugar, pero por dondequiera que mirara, solo había oscuridad. En ese momento, mi corazón se aceleró. Sentí como si fuera a salirse de mi pecho. «¡Hola!!!»Entonces, oí un fuerte silbido procedente de la derecha, lo que me hizo girarme. Le siguieron unos pasos que se acercaban y, a continuación, una luz iluminó a la persona. Era una mujer. Quizá porque mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad tras estar en ella demasiado tiempo, no pude ver su rostro con claridad de inmediato. Tardé varios segundos e
Ler mais