Mientras Ava terminaba de limpiar el último rasguño en su rostro, Hector permanece en silencio, mirando al vacío. Las palabras de ella resonaban en su mente.«Estamos casados. David es tu cuñado. Mis padres, tus suegros.»Hasta entonces, el acuerdo de matrimonio parecía simple, casi estratégico. Pero ahora, viendo a Ava intentar reconstruir puentes con su propia familia, se da cuenta de que había subestimado lo que realmente estaba en juego.Era fácil mantener el control cuando estaban solo los dos. Pero el regreso de ella a su hogar, a la vida que había dejado atrás, traía consigo lazos, expectativas, emociones, todo lo que él siempre evitó enfrentar.Suspirando hondo, pone los ojos en blanco, como quien discute consigo mismo. Sabía que, si quería mantener sus propios planes intactos, tendría que ceder. Tragar su orgullo. Dar espacio a algo que iba más allá del contrato.Y por más que odiara admitirlo… Ava tenía razón.—Puedo hacerlo —dice al fin, con la voz más baja, casi como una r
Leer más