Cuando el automóvil se detiene a su lado, Charlotte abre la puerta para entrar; sin embargo, siente una mano fuerte tirar de su brazo y apartarla del vehículo.—¿Qué cree que está haciendo, madre?La voz grave de su hijo Mark la asusta y, cuando se gira para mirarlo, percibe que no está de buen humor.—Mark, ¿qué estás haciendo aquí? —pregunta, sorprendida de verlo en aquel lugar y por la forma en que la abordó.El conductor del taxi extraña aquella interacción entre los dos y pregunta:—¿Necesita ayuda, señora?—No, ella no necesita —responde Mark, nervioso.—No le hice la pregunta a usted, muchacho —responde el conductor, mostrando que no está intimidado.Al notar que aquello podría generar una confusión, Charlotte responde:—No se preocupe, está todo bien, él es mi hijo —explica. —Ya no voy a necesitar sus servicios, puede irse.Aunque parece preocupado, el conductor decide hacer lo que ella pide. En cuanto el vehículo se aleja, Mark vuelve a hablar.—Sabía que había algo raro cont
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