¡Oh no! Me acosté con el papá de mi novio. 😳
El reloj digital quemaba con sus números: 5:12 AM. No podía esperar más. Cada segundo que pasaba en la cama, el riesgo de que Martha o cualquiera entrara en esa cocina aumentaba. Me escurrí bajo el brazo de Alex; mis movimientos eran bruscos y erráticos por los nervios. Alex, por otro lado, ni se inmutó. Bajé las escaleras a hurtadillas, con el corazón repicando contra mis costillas. La cocina estaba más iluminada ahora, bañada por la luz gris y débil de la madrugada. Fui directo al lugar junto a la isla. Me puse de rodillas, frenética. Palpé las baldosas frías, revisando cada centímetro de sombra. Nada. Se me cayó el alma a los pies. Revisé debajo de la nevera, metiendo la mano en el hueco oscuro y polvoriento. Vacío. De repente, —¿Buscas algo, Chloe? Di un salto, girando la cabeza violentamente. Era Martha. Estaba de pie en el umbral, envuelta en una bata floral, con una taza de café en la mano. Se me heló la sangre. —¡Oh! ¡Martha! Me has asustado —respiré, con la voz agu
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