PVO Emilio. Los días comenzaron a pasar lentamente, Sam se recuperaba mejor de lo que esperaba, pero seguía sin recordar nada. Aun así, algo estaba cambiado, aunque no recordaba nuestro pasado, cada día parecía sentirse más cómoda conmigo. Yo encontraba cualquier escusa para verla, llevarle un té, preguntarle como se sentía, hablar unos minutos sobre el libro. Siempre era igual, cada vez que entraba su rostro se iluminaba con una sonrisa que intentaba ocultar, pero alcanzaba a ver, yo fingía que todo estaba bien y cuando me marchaba, sentía que dejaba una parte de mí dentro de aquella habitación. Matías seguía insistiendo en hablar con Sam, pero siempre obtenía el mismo resultado, ella se negaba a verlo, cuando Jane lo recibía le pedía que regresara otro día, que le diera tiempo. Sin embargo, mientras avanzaban los días el rechazo de Sam no cambiaba, y cada vez que recibía un “no” parecía volverlo más impaciente, más obsesionado, más peligroso. Una mañana acompañe a Jane a su
Leer más