#32: NoraSel pasea de un lado a otro por el salón mientras Marcus permanece junto a la ventana, vigilando la calle como si esperara que los problemas aparcaran justo frente al edificio. David está sentado a mi lado en el sofá, tan cerca que nuestros muslos se rozan, con la mano apoyada en mi rodilla.Llevo veinte minutos sin moverme. El libro de contabilidad está abierto sobre la mesa de centro, con sus páginas desplegadas. La letra de Malcolm me devuelve la mirada, con listas de deudas, nombres y cantidades que en su día compraron silencio y poder. Ahora está aquí, inútil, porque el hombre que se llevó a mi hija ya tiene lo que necesita de él.—Te usamos —dice Sel, deteniéndose en seco para mirarme—. Anoche dijiste que en cuanto se enteró de que volvías a estar con David, perdió el control y se la llevó, ¿verdad? Ese tipo de celos no se pueden fingir. Está enamorado de ti.—¿Qué estás sugiriendo exactamente? —pregunta David.—Necesitamos que crea que todavía tiene una oportunidad co
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