Fred estaba sentado en el borde de la cama, con los ojos vendados, la polla ahora completamente dura otra vez, curvándose hacia arriba contra su estómago. La habitación olía a jabón de hotel y a su propio almizcle.Ella no perdió el tiempo. Cerró la puerta detrás de ella y corrió hacia él.—Mira, sé que solo han pasado unos pocos años desde que me casé con tu mamá, pero te considero como mi propia hij… ohhh. Jesús, Ella, cariño, sí. Quiero decir, no —exclamó Fred, pero ya era demasiado tarde.Para entonces ella ya se había arrodillado entre sus muslos abiertos, dejando que la gabardina se abriera y revelara su cuerpo desnudo debajo.Tetas al aire, coño reluciente, quería dejarlo paralizado de excitación cuando le quitara la venda, pero primero…Se le hizo agua la boca al ver su polla, la misma que había fantaseado durante meses. Por fin había llegado el momento de chupar esa gran polla.Se inclinó, agarró su polla con avidez con ambas manos y se la metió en la boca de un solo movimien
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