Ava se quedó boquiabierta, observando cómo Ethan Blackwood, el quarterback de la secundaria con quien había salido durante años, se arrodillaba junto a ellos. Su rostro se descompuso mientras miraba boquiabierto, con lágrimas corriendo por sus mejillas.«Cariño, no es lo que… oh joder. Maldita sea, Alexander, tu hijo está mirando», gritó Ava, encontrando fuerzas para levantar su cuerpo adolorido y tembloroso.La culpa la inundó. Sí, Ethan la había engañado con Sophia y la había tratado como basura durante años, pero follarse a su padre otra vez era ir demasiado lejos. Alexander tenía que parar.«Ese es el punto, esposa. Mi hijo necesita que le recuerden que te perdió en una puta partida de póker. Apostó la virginidad de mi sexy esposa, Ava», siseó Alexander, haciéndola chillar al estrellar sus labios contra los de ella, metiendo la lengua en su boca de nuevo.Sí, Ava dejó entrar su lengua y le devolvió el beso con hambre, porque maldita sea, su hijo era horrible. El hombre al que amab
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