De un lado a otro iban, combinando diferentes actividades sexuales noche tras noche. Sus agujeros eran solo para su uso, pero su polla tampoco entraba en nadie más.
Todo lo que podía pensar cuando no estaba en esa habitación era en volver con ella para follársela un poco más. Todo mientras se lanzaban insultos que solo aumentaban la excitación.
A pesar de estar encerrada en su habitación todo el día, Teresa estaba cómoda. Le entregaban sus comidas favoritas. Recibía los libros que pedía. Inclus