Ella lo llevó al borde, chupando con fuerza, acariciando su polla con ambas manos, lamiendo sus bolas, y luego se detuvo.Esperó. Justo cuando Dean comenzaba a relajarse y a entrar en una sesión con un paciente, el ciclo empezaba de nuevo.Ella chupó polla hasta que le dolió la mandíbula y su papi tenía las bolas azules.Para el último paciente, él estaba sudando, temblando. Desesperado por follársela como un loco para poder correrse por fin. Su garganta no sería suficiente. Necesitaba coño. No, le iba a follar el puto culo apretado.Cuando la puerta se cerró detrás del último paciente del día, una Tracy igual de excitada y ahora empapada subió a su regazo.«Puta de mierda. Calientapollas. ¿Quieres follar? Entonces tómalo por el puto culo, zorrita», rugió Dean, subiéndole la falda de un tirón.Agarró su monte, recogiendo los jugos que salían de su coño y lo abofeteó sobre su ano, mientras Tracy reía y sostenía sus nalgas abiertas.«Buen juguete sexual de papi», dijo ella, mirándolo su
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