Antonio caminaba de un lado a otro, su figura alta y musculosa cerniéndose sobre el pequeño cuerpo de ella, intentando desesperadamente mantener la distancia. Nada más de tomarse de las manos ni de usar su hombro para apoyarse. Mantente alejado de la puta.
Las mejillas de Teresa se sonrojaron de desafío, miedo y vergüenza. Los gritos de mierda, sus músculos bailando bajo la camisa. Verlo moverse le aceleraba la respiración. Se estaba poniendo toda caliente y excitada.
Es tu puto papi, por el am