La perspectiva de DamianEl bajo sonaba tan fuerte como siempre, retumbando en mis oídos y enviando vibraciones por mi espalda. Las luces destellaban en violentos estallidos de azul y rojo, mientras las bailarinas movían sus cuerpos al ritmo. Este era mi tipo de ambiente, el lugar donde solía encontrar consuelo. Pero algo no se sentía bien.Estaba sentado en la sección VIP, desde donde aún podía ver a las bailarinas de pole dance. Un vaso de whisky permanecía intacto en mi mano mientras un cigarrillo colgaba flojo de mis labios.—Vamos, Damian, al menos finge que te estás divirtiendo —dijo Steven a mi lado, gritando por encima de la música. Dejó caer su brazo hacia la cintura de la mujer que lo acompañaba y comenzó a acariciarla. Su vestido brillante apenas cubría algo de importancia; había estado aferrada a él toda la noche.Las mujeres eran tan predecibles. Atención, dinero, estatus: siempre se reducía a una de esas tres cosas, si no a todas.—Me estoy divirtiendo —respondí con sequ
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