ALEXIAEl peso de todo aquello cayó sobre mí en el momento en que entré en mis aposentos. Apenas tuve un respiro, un pensamiento, una oportunidad para desenredar el caos que ocurría a nuestro alrededor. Era como si el mundo hubiera decidido desmoronarse por las costuras y todos nosotros solo intentáramos no caer en el abismo.Me senté en el borde de la cama, con los dedos presionados contra las sienes. Hailey, Thomas, Isaiah, Jaden, Athena, Flora… demasiadas piezas en movimiento, demasiadas amenazas acechando en segundo plano. Y en medio de todo ello, se suponía que yo debía ser más fuerte, más inteligente y más capaz de lo que realmente era.Mis dedos se cerraron en puños. Isaiah.Había parecido… cansado. No, no solo cansado: agotado. Su presencia, normalmente tan firme y enigmática, se estaba desmoronando ante mis ojos. Y Jaden… había querido respuestas, pero la ira en sus ojos había sido demasiado intensa, demasiado descontrolada. Si no hubiera intervenido, no tenía idea de lo qu
Leer más