El trayecto hasta casa fue silencioso. Me duché rápido y elegí un vestido oscuro sencillo, elegante pero discreto. No debería llamar demasiado la atención, está noche es para los brujos. Me miré al espejo una última vez, toqué mi vientre abultado, con este vestido el embarazo casi no se nota, solo espero que no pregunten nada, Graham no debió pedirme estar ahí, a los brujos no les gustan las mentiras y son buenos sabiendo cuando las haces. Tomé mis cosas y regresé a la casa de la manada, Kassidy ya no estaba. Aunque toda la casa parecía estar conteniendo la respiración, revisé por última vez todo, esto tenía que salir perfecto.—Te ves muy guapa —me sonrió Shyla al llegar a mi lado. —Ojalá me sintiera así —suspiré —. Empiezo a sentirme gorda. —No lo estás, el embarazo te queda bien. Quisiera creerle, pero no me siento así, aunque no es hora de pensar en eso. —Quiero que estés pendiente de todo —le señalé —. Si algo falta, lo solucionas enseguida.—No te preocupes. Todo saldrá bie
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