Travis rió levemente, aunque la risa no le llegó a los ojos. "Veo que ahora eres comediante", le dijo. "¿Crees que esta situación es una broma, Freya? Porque te aseguro que no quieres que las cosas se compliquen. Si empezamos a pelear por nuestro hijo, será una pelea que no vas a ganar".Freya se quedó atónita, aunque sabía que él tenía razón. Pero aun así, ¿cómo se atrevía a amenazarla? Tratándose de Daniel, estaba dispuesta a luchar contra cualquiera con todo lo que tenía. Amaba a su hijo con todo su ser, más de lo que jamás había amado a nadie, y nadie se lo iba a arrebatar.Agarró una taza de café abandonada en su escritorio y se la lanzó. "¡No te atrevas a amenazarme ni a mí ni a mi hijo!", dijo furiosa.La taza se estrelló contra la pared sin hacerle daño, pero el contenido salpicó la chaqueta de Travis. Se lo tenía merecido, pensó Freya con furia. Travis siempre parecía opinar que era indigno de él agacharse cuando ella lanzaba objetos.Sin mediar palabra, acortó la distancia e
Leer más