PUNTO DE VISTA DE MAXWELLEl silencio en el salón de baile era absoluto. Quinientas de las personas más influyentes de Nueva York contenían la respiración, esperando a ver si la chica de Queens se derrumbaría o lloraría. Isabella Vance permanecía allí, con su impecable vestido blanco, sonriendo con esa sonrisa de tiburón, segura de haber asestado un golpe social fatal.Se me heló la sangre, y al instante me ardió. El insulto no era solo una pulla; era una ejecución pública. Isabella estaba llamando puta a Andrea delante de toda la junta directiva.Sentí una oleada de rabia tan pura que casi me cegó, y di un paso al frente, dispuesta a destrozar la compostura de Isabella con unas cuantas palabras que le asegurarían que jamás volviera a formar parte de un comité benéfico. No me importaba la escena, ni el escándalo, porque solo quería borrarle esa sonrisa de suficiencia de la cara.Pero antes de que pudiera hablar, una mano se posó suavemente sobre mi pecho.Era Andrea.No me apartó; sim
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