~ELENA~El aire se espesa mientras me guían más adentro de la habitación, cada paso arrastrándome más lejos de la seguridad… si es que alguna vez existió la seguridad con ellos.Mi piel desnuda se eriza, mi pulso salvaje bajo la venda. No puedo ver a dónde me llevan, solo el tirón de sus manos, el roce cálido de sus cuerpos mientras rodean, conducen, reclaman.Una silla se arrastra suavemente contra el suelo.“Siéntate,” ordena Vincenzo, su voz severa y firme.No puedo verlos, pero estoy familiarizada con sus voces.Mis rodillas se debilitan, pero obedezco. El asiento es cuero frío contra mis muslos, firme e inflexible.Manos… dos, no, tres… se cierran alrededor de mis muñecas, mis hombros, mis rodillas. No me inmovilizan, no exactamente.Pero la dominación está ahí. Estoy siendo dominada por mis tres hermanastros.“¿Alguna vez te han dominado antes, pequeña zorra?” murmura Riccardo desde algún lugar detrás de mí, su aliento moviendo los mechones sueltos de mi cabello.“Yo… ummm… yo…”
Leer más