~VINCENZO~
“Ahora es mi turno,” anuncio.
La rodeo lentamente, arrastrando el peso de mi presencia a su alrededor como una soga. Mi mano se desliza por su brazo, luego se cierra con fuerza alrededor de su muñeca. Ella se sobresalta.
Bien. El miedo afila la obediencia.
“Pónganla de pie,” ordeno.
Riccardo y Nico se mueven al instante, levantándola de la silla. Sus pies descalzos se acomodan sobre el suelo, inseguros. Tomo el cinturón de Nico de la mesa… el mismo que golpeó su muslo antes.
Doblo el