~VINCENZO~Sus labios están hinchados, húmedos, temblorosos. Su cuerpo tiembla entre nosotros, atrapado como una presa en una jaula de la que nunca escapará. No es que quiera hacerlo. Ya no.Yo soy el primero. Tengo que serlo.La levanto de sus rodillas y la coloco sobre la mesa, presionando su espalda contra la superficie fría.Abro sus piernas y la vista de su coño rosado bien rasurado es hermosa. Puedo ver su humedad goteando desde su coño.Su piel desnuda brilla bajo la luz tenue, sus muslos temblando mientras instintivamente intenta cerrarlos.“No,” gruño, separando sus piernas con mi rodilla. “No te escondes de mí. No te escondes de lo que ya es mío.”Su respiración se corta, pero sus ojos se clavan en los míos… abiertos, suplicantes, ya rindiéndose.Me libero, duro y palpitante, presionando contra su entrada húmeda. No entro. Aún no. Dejo que la punta de mi miembro se deslice por sus pliegues, humedeciéndome, provocándola, recordándole lo que le espera.Ella gime, inclinando su
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